Una idea maravillosa y arriesgada

Hay realitis show en televisión de infinidad de cosas, desnudos en selvas, familias que viven en Alaska, la vida de los clanes gitanos, pesadillas en cocinas y restaurantes con grandes apuros económicos porque los responsables o los empleados meten la mano en la caja o dan un mal trato a los clientes. Hay uno que me llama la atención que es de buscadores de tesoros, dos señores que van de ciudad en ciudad buscando en los garajes y trasteros de las personas más fascinantes que he visto en mi vida cosas que tengan algún valor, trastos que parecen inservibles y en algunos casos deteriorados que este par de personajes compran para restaurar y poder vender por un precio más elevado y así sacar algún beneficio a este negocio, da igual lo que encuentren, ya sea una silla, un cabecero de una cama o un perchero del siglo pasado todo les resulta alucinante y acaban comprando lo que en principio es basura para acabar convirtiéndolo en obras de arte.

También hay un programa de televisión en el que se buscan piezasdesegundamano de vehículos antiguos para poder repararlos, dos hermanos se meten debajo de los coches medio desmontados, siniestrados, y llenos de telarañas que tienen en los patios traseros de sus casas los protagonistas del programa, suelen ser señores mayores, americanos ya jubilados que se dedican a buscar y guardar lo que algunas personas considerarían basura pero que ellos guardan con recelo creo que sabiendo que en un futuro puede tener algún valor.

Y si nos damos cuenta mucho hacemos lo mismo, guardamos sellos antiguos o monedas de distintas épocas y paisas con la ilusión de que algún coleccionista necesite esa monedita que guardas tú dentro de un cajón. Los muebles viejos ahora son muebles vintage y los pantalones y blusas que usaba tu abuela, hoy se vuelven a llevar. Las tiendas de segunda mano están a la orden del día al igual que las aplicaciones para vender productos entre particulares.

He llegado a la conclusión de que podríamos hacer un programa de estas características de los desguaces españoles, en ellos encuentras piezas de segunda mano, en los patios traseros hay un montón de coches desarmados y desguazados y llenos de telarañas, en los que los sábados por las mañanas ves a señores buscando piezas como si buscaran un tesoro, las comparaciones son odiosas pero en ocasiones muy acertadas.